Abogado Custodia Compartida en Málaga

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Hola, soy Francisco Luis López León, abogado especialista en derecho de familia en Málaga y en custodia compartida con más de 20 años en el ejercicio de la abogacía. Estaré encantado de conocer tu caso y brindarte mi asesoramiento y defensa de la custodia compartida en defensa del menor.

Consulta Custodia Compartida

Francisco Luis López León

Custodia Compartida en Málaga

¿En qué consiste la custodia compartida?

Este régimen de custodia implica una igualdad en los derechos y obligaciones de los padres respecto a sus hijos, así como una participación equitativa en el cuidado y crianza de los menores. En este régimen, lo más habitual es que se reparta el tiempo de estancia de los hijos con cada progenitor por semanas, o en una distribución de días para un reparto equitativo cada dos semanas, según el caso. Se desaconseja por jueces, psicólogos y abogados que el reparto de tiempo se haga por periodos superiores.

Tabla de Contenidos

Beneficios y efectos psicológicos de la custodia compartida

La principal razón en defensa de la custodia compartida es que otorgándose la misma, ambos padres pueden influir por igual en el desarrollo y evolución física y psicológica de su hijo, y tener un contacto permanente con el misma, siendo esto lo más beneficioso para el menor. 

Distintos estudios psicológicos afirman que, en las guardas y custodias monoparentales, es decir, donde no existe custodia compartida, el desarrollo del menor puede ser menor y los conflictos emocionales que se pueden desarrollar en él, sobre todo cuando existe conflicto entre los progenitores, pueden llegar a perjudicarle por el resto de su vida. 

Así, en términos generales, los niños sometidos a custodia compartida presentan una autoestima superior y poseen más herramientas emocionales. También se relacionan mejor con su entorno y presentan mejores resultados en su aprendizaje y desarrollo.

Aunque también existen casos en los que no sería procedente, en beneficio del menor establecer una custodia compartida. Todo dependerá de las circunstancias del hijo o hija.

¿Cuándo procede establecer un régimen de custodia compartida?

Habiéndose dedicado ambos progenitores intensamente al cuidado de su hijo desde su nacimiento, existe una sólida vinculación afectiva entre dicho hijo y ambos progenitores por igual. Es más, cuando se produce la separación, el hijo o hija viene teniendo una carencia emocional dado que necesita un mayor contacto con el progenitor no custodio. En estos casos interesa en beneficio del menor que la guarda y custodia del hijo común se atribuya conjuntamente a ambos progenitores, siendo lo ideal hacerlo de mutuo acuerdo mediante convenio regulador.

Se trata de evitar que el hijo o hija del matrimonio tenga que prescindir del contacto directo con alguno de sus progenitores y sus familias extensas, es decir, abuelos, tíos o primos, tanto maternos como paternos. 

En conclusión, por haber asumido solidariamente ambos progenitores la educación y formación de su hijo o hija, prestándole por igual todo el cariño y atenciones necesarios y adecuados para su correcto desarrollo, y por manifestar el niño o niña los mismos sentimientos hacia sus progenitores, se recomienda la atribución conjunta de la guarda y custodia de su hijo como solución más beneficiosa para el o la menor.

El interés o bienestar del menor

Así pues, si bien ambos progenitores deciden poner fin a su vida conjunta, ya sean matrimonio, pareja de hecho o simple unión de hecho, probablemente sea por desavenencias existentes entre ellos, pero siempre deben evitar a toda costa que tales diferencias o falta de entendimiento entre ambos pudiera afectar a la formación, atenciones y cuidados del niño o niña, necesitando éste de relacionarse de forma extensa con ambos progenitores y sus subsistemas familiares

¿Qué requisitos se deben cumplir para que se otorgue una custodia compartida?

Hace unos años se venían exigiendo, para que prosperase un régimen de custodia compartida, que se dieran una serie circunstancias. En los últimos años, estos “requisitos” han desaparecido como tal, debiendo analizarse cada caso individualmente y siempre en beneficio del menor, aunque se sigue considerando que, entre otras, las siguientes son las circunstancias más propicias:

Que ambos progenitores tengan actitudes y motivaciones hacia la parentalidad, habiendo estado implicados en igual medida en todo lo relacionado con su hijo o hija desde su nacimiento. Recordar que se plantea esta opción cuando ambos progenitores han sido partícipes del desarrollo del menor y desean seguir así.

Derivado de lo anterior, que el hijo o hija tenga vínculo tanto con un progenitor como con el otro.

Que ambos progenitores tengan la disponibilidad de tiempo y de recursos personales, familiares y sociales para el desempeño parental. En este sentido, es conveniente tener ambos adecuadas sus viviendas para que pueda vivir su hijo y cuenten además con la ayuda de sus respectivas familias, o incluso, según el caso, el de la actual pareja que pudieran tener.

Que ambos progenitores tengan posibilidades económicas más que suficientes para ello.

Proximidad geográfica de ambos domicilios y el colegio: que los padres viven cerca uno del otro y a poca distancia del colegio, facilita la custodia compartida. Ambas casas las puede considerar el menor como propias, sin someterse a cambios de colegio, barrio ni amigos, lo que hace que sienta confianza, apoyo y refugio en cada una de ellas. Es lo más beneficioso para el hijo, pues así se relaciona con sus dos familias extensas de forma completa.

Que los estilos educativos y de socialización de los progenitores sean complementarios y adecuados para el menor. La atribución conjunta de la guarda y custodia que se solicite no puede suponer obstáculo o inconveniente alguno a la formación y educación, sino al contrario, supondrá un mayor enriquecimiento para su desarrollo

Aunque las circunstancias enumeradas puedan ser “deseables”, no son en absoluto requisitos que se deban cumplir íntegramente para que se conceda la custodia compartida, se valorará cada caso con sus circunstancias. Por ejemplo, que “la madre no quiera”, no determina que la custodia compartida no pueda ser acordada.

Trámites de Custodia Compartida

La custodia compartida como derecho del hijo o hija

La custodia compartida es un derecho, al que no se puede ni debe renunciar, un derecho que nace de la familia y que hay que respetar antes, durante y después de la vida en pareja o del matrimonio. Conviene recordar y afirmar dos derechos humanos fundamentales:

El primero es que todo niño tiene el derecho intocable a tener, en el más completo y amplio sentido de la palabra, padre y madre.

El segundo, que todo hombre, toda mujer, tiene el derecho de ser efectivamente el padre o la madre de sus hijos.

Por tanto, la patria potestad es un concepto vacío si no está asociado a la custodia de los hijos y así lo reconocen las principales ramas jurídicas de los países más avanzados.

La custodia compartida es básicamente un derecho que tienen hijos y progenitores a seguir teniendo una relación paterno filial y materno filial igualitaria y justa, sobre la que seguir desarrollando la afectividad y el cariño, al margen de las relaciones contractuales entre sus padres que acaban con el matrimonio.

¿Hay una edad mínima para establecer la custodia compartida?

No establece la ley en ninguna norma una edad mínima para que se pueda establecer la custodia compartida, pero se puede denegar atendiendo a las circunstancias del caso. Tampoco el Tribunal Supremo, que sienta la doctrina jurisprudencial, hace referencia a si existe una edad mínima para establecer la custodia compartida, aunque no existe una jurisprudencia unívoca en esta cuestión.

Si se establece de mutuo acuerdo entre ambos progenitores mediante convenio regulador, dicho acuerdo con toda probabilidad será aprobado judicialmente aunque se tratase de un recién nacido. 

Distinto es el caso de que se esté reclamando en vía contenciosa con oposición de la madre. En estos casos se podrá alegar en contra de la custodia compartida aspectos como que el menor tenga menos de 3 años, o que sea lactante, por poner dos ejemplos. Son cuestiones que se deberán valorar, siempre con el objetivo de establecer el régimen que sea más beneficioso para el menor atendiendo a sus circunstancias, aunque en la práctica la realidad es que los Tribunales son reacios a conceder la custodia compartida de menores de corta edad, de hecho, es muy difícil que ésta se conceda antes de los 12 o 24 meses.

Pero aunque esto sea lo más frecuente, encontramos sentencias en que sí se atribuye la custodia compartida en el caso de lactantes; así ocurre en pronunciamientos como la Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba n.º 311/2016: “No cabe duda de que la edad del menor es un elemento a tener en cuenta a la hora de optar por el sistema de custodia compartida […] pero lo cierto es que estando en dicho período de lactancia materna, ha habido resoluciones, tales como la SAP de 19 de junio de 2013, que han optado por el sistema de custodia compartida cuando dicha lactancia estaba inmediatamente próxima a su finalización. […] la corta edad de los hijos no es suficiente, per se, para efectuar la atribución de la guarda y custodia a la madre, pues siempre deben valorarse otras circunstancias […]”.

A partir de los 3 años, aún en vía contenciosa, esos obstáculos desparecen. En este sentido podemos citar la Sentencia de 4 de abril de 2018 del Tribunal Supremo, que estima el recurso interpuesto por el progenitor paterno quien solicitaba la custodia compartida de su hijo que acaba de abandonar la primera etapa de la edad infantil (de 0 a 3 años, la denominada “edad de los pañales”), por entender que, sin perjuicio de la importancia y transcendencia de los informes psicosociales y de la relación que existe entre los progenitores, la custodia compartida consolida el interés del menor

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El régimen progresivo o custodia compartida progresiva

No establece la ley en ninguna norma una edad mínima para que se pueda establecer la custodia compartida, pero se puede denegar atendiendo a las circunstancias del caso. Tampoco el Tribunal Supremo, que sienta la doctrina jurisprudencial, hace referencia a si existe una edad mínima para establecer la custodia compartida, aunque no existe una jurisprudencia unívoca en esta cuestión.

Si se establece de mutuo acuerdo entre ambos progenitores mediante convenio regulador, dicho acuerdo con toda probabilidad será aprobado judicialmente aunque se tratase de un recién nacido. 

Distinto es el caso de que se esté reclamando en vía contenciosa con oposición de la madre. En estos casos se podrá alegar en contra de la custodia compartida aspectos como que el menor tenga menos de 3 años, o que sea lactante, por poner dos ejemplos. Son cuestiones que se deberán valorar, siempre con el objetivo de establecer el régimen que sea más beneficioso para el menor atendiendo a sus circunstancias, aunque en la práctica la realidad es que los Tribunales son reacios a conceder la custodia compartida de menores de corta edad, de hecho, es muy difícil que ésta se conceda antes de los 12 o 24 meses.

Pero aunque esto sea lo más frecuente, encontramos sentencias en que sí se atribuye la custodia compartida en el caso de lactantes; así ocurre en pronunciamientos como la Sentencia de la Audiencia Provincial de Córdoba n.º 311/2016: “No cabe duda de que la edad del menor es un elemento a tener en cuenta a la hora de optar por el sistema de custodia compartida […] pero lo cierto es que estando en dicho período de lactancia materna, ha habido resoluciones, tales como la SAP de 19 de junio de 2013, que han optado por el sistema de custodia compartida cuando dicha lactancia estaba inmediatamente próxima a su finalización. […] la corta edad de los hijos no es suficiente, per se, para efectuar la atribución de la guarda y custodia a la madre, pues siempre deben valorarse otras circunstancias […]”.

A partir de los 3 años, aún en vía contenciosa, esos obstáculos desparecen. En este sentido podemos citar la Sentencia de 4 de abril de 2018 del Tribunal Supremo, que estima el recurso interpuesto por el progenitor paterno quien solicitaba la custodia compartida de su hijo que acaba de abandonar la primera etapa de la edad infantil (de 0 a 3 años, la denominada “edad de los pañales”), por entender que, sin perjuicio de la importancia y transcendencia de los informes psicosociales y de la relación que existe entre los progenitores, la custodia compartida consolida el interés del menor

¿Es la custodia compartida un régimen especial frente a la tradicional custodia monoparental materna?

El Tribunal Supremo entiende que el régimen más deseable y beneficioso para el menor es el de custodia compartida. A partir de la sentencia 257/2013, estableció que el régimen de custodia compartida debe ser el normal y deseable, y así lo viene reiterando desde entonces.

El criterio que la Sala viene manteniendo se realiza siempre bajo la prevalencia del respeto del interés superior de los menores, optando por el sistema que en el caso concreto se adapte mejor al menor y a su interés, no al de sus progenitores. En este sentido cabe indicar que el Tribunal Supremo ha dictado diferentes sentencias, entre ellas, y a modo de ejemplo, en Sentencia de 29 de marzo de 2016, de la Sala Primera de lo civil 194/2016, en recurso 1159/2015, el Tribunal Supremo ha optado por el régimen de custodia compartida y entiende que apartarse de la misma pone en evidente riesgo la seguridad jurídica en un sistema necesitado de una solución homogénea por parte de los Tribunales a los asuntos similares. 

En Sentencia de la Sala Primera de lo Civil, 116/2017, de 22 de febrero en recurso 2358/2016 el Tribunal Supremo realiza una interpretación del régimen de custodia compartida, entendiendo que éste es el más frecuente para aplicar la guarda y custodia de menores ante la separación o divorcio de los progenitores. En esta resolución se manifiesta que “los criterios que la sala viene manteniendo al respecto, siempre bajo la prevalencia del respeto del interés superior de los menores, parten de la necesidad de optar por el sistema que en el caso concreto se adapte mejor al menor y a su interés, no al interés de sus progenitores, habiéndose reiterado que la redacción del artículo 92 CC no permite concluir que se trate de una medida excepcional, sino que, al contrario, habrá de considerarse normal e incluso deseable, teniéndose en cuenta la práctica anterior de los progenitores en sus relaciones con el menor y sus aptitudes personales; los deseos manifestados por los menores; el número de hijos; el cumplimiento por parte de los progenitores de sus deberes en relación con los mismos y el respeto mutuo en sus relaciones personales; el resultado de los informes obrantes en autos y finalmente cualquier otro elemento que permita valorar con mayor precisión cuál es el interés de los menores en el caso concreto (SSTS 10 y 11 de marzo de 2010, 7 de julio de 2011, 29 abril de 2013, 25 de abril, 22 y 30 de octubre, y 18 noviembre 2014, 16 de febrero y 17 de julio de 2015, y 30 de mayo de 2016, entre otras)”.

Conveniencia de un plan de parentalidad

Con el plan de parentalidad se trata de dar solución a las responsabilidades futuras de los padres respecto a las necesidades futuras de los hijos. El plan de parentalidad es un documento en el que se detallan los compromisos de ambos progenitores respecto a la guarda, cuidado y educación de los hijos. En concreto, se pueden detallar cuestiones sobre la salud, actividades extraescolares, religión, distribución de días especiales (por ejemplo, cumpleaños), entre otras. El abogado de familia asesorará al respecto.

El Código Civil no hace referencia al plan de parentalidad, y solo en la Comunidad Autónoma de Cataluña es obligatorio presentar un plan de parentalidad en el proceso contencioso de divorcio o de mutuo acuerdo, pero es aconsejable en cualquier caso y en cualquier punto del territorio nacional, más aún si se establece una custodia compartida, y ya sea como parte del convenio regulador o como documento aparte.

¿Se puede modificar un régimen monoparental materno establecido por sentencia y sustituirlo por una custodia compartida?

Por supuesto. Por ejemplo, la Sentencia del Tribunal Supremo n.º 40/2018 resolvió un caso en que un menor, de casi cuatro años, se encontraba en régimen de custodia exclusiva de la madre. Esta Sentencia otorgó la custodia compartida al padre argumentando que:

[…] la prueba practicada acredita la capacidad del padre para asumir, sin problema alguno, estos menesteres de guarda y custodia que, como ha recordado esta Sala, a partir de la sentencia 257/2013, debe ser el normal y deseable.

Sin un solo motivo que justifique la medida, se ha privado al menor de compaginar la custodia entre ambos progenitores. Y lo que es más grave, la sentencia recurrida petrifica la situación del menor […] sin ponderar el irreversible efecto que el transcurso del tiempo va a originar en la consolidación de la rutina que impone la custodia exclusiva, cuando se está a tiempo de evitarlo, puesto que va a hacer prácticamente inviable cualquier cambio posterior; y ello desde la perspectiva del interés del niño […]”.

El Código Civil no hace referencia al plan de parentalidad, y solo en la Comunidad Autónoma de Cataluña es obligatorio presentar un plan de parentalidad en el proceso contencioso de divorcio o de mutuo acuerdo, pero es aconsejable en cualquier caso y en cualquier punto del territorio nacional, más aún si se establece una custodia compartida, y ya sea como parte del convenio regulador o como documento aparte.

¿Puede ser la distancia un impedimento para la custodia compartida?

Sólo en caso de que dicha distancia sea excesiva. Normalmente, estando situadas en la misma localidad o incluso en localidades vecinas, siempre que haya buenas comunicaciones, se puede acordar la custodia compartida. Pero una distancia excesiva puede impedir la custodia compartida, independientemente de la edad del menor, simplemente porque hace el régimen inviable. 

Por ejemplo, el Tribunal Supremo recordó en su Sentencia n.º 4/2018 que el interés superior del menor es el “[…] eje que debe guiar las resoluciones judiciales y ello porque en la resolución recurrida no solo se tiene en cuenta la corta edad del menor, sino el trascendental veto de la distancia geográfica del domicilio de los progenitores (Cádiz – Granada). Realmente la distancia no solo dificulta sino que hace inviable la adopción del sistema de custodia compartida […]”.

¿Conviene establecer un sistema de “casa nido” en beneficio del menor”?

El sistema de «casa nido» es una forma de organizar el ejercicio de una custodia compartida entre dos progenitores. Tras la ruptura, los progenitores cesan en su convivencia y, por lo tanto, existen dos opciones en relación al ejercicio de dicha coparentalidad: que cada uno de los progenitores resida en un domicilio y que sea el menor quien se traslade por periodos alternos o que los progenitores alternen el uso de la vivienda familiar sin que el menor tenga que desplazarse. Y esta segunda opción es la conocida como «casa nido»: que el menor no se mueva del domicilio.

Este sistema no se recomienda, ya que se ha evidenciado como un sistema de «convivencia» que genera más problemas que beneficios, que acaba incrementando la conflictividad entre las partes, por lo que sólo se debe plantear como régimen transitorio para que los menores se acostumbren a la ruptura o hasta que uno de los progenitores se mude a otra residencia, pero con carácter definitivo.

¿Puede un progenitor condenado por violencia de género reclamar la custodia compartida?

En aras a una adecuada protección del menor, no se establecerá la custodia compartida cuando exista violencia de género. 

Establece el Código Civil, en su artículo 92.7, que: “No procederá la guarda conjunta cuando cualquiera de los padres esté incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivan con ambos. Tampoco procederá cuando el Juez advierta, de las alegaciones de las partes y las pruebas practicadas, la existencia de indicios fundados de violencia doméstica.”

Además, siguiendo lo dispuesto por el artículo 94 del Código Civil y por el artículo 65 de la Ley de Protección contra la Violencia de Género, el Juez también podrá suspender el régimen de visitas asignado.

En Sentencia de 4 de febrero de 2016 el Tribunal Supremo ha manifestado que: “[…] Es doctrina de esta Sala que [SSTS 29 de abril de 2013, ; 16 de febrero, y 21 de octubre 2015, la custodia compartida conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto en sus relaciones personales que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad. Y es que una cosa es la lógica conflictividad que puede existir entre los progenitores como consecuencia de la ruptura, y otra distinta que ese marco de relaciones se vea tachado por una injustificable condena por un delito de violencia de género que aparta al padre del entorno familiar y de la comunicación con la madre, lo que va a imposibilitar el ejercicio compartido de la función parental adecuado al interés de los hijos. El art. 2 de la Ley 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección a la infancia y a la adolescencia, exige que la vida y desarrollo del menor se desarrolle en un entorno «libre de violencia» y que «en caso de que no puedan respetarse todos los intereses legítimos concurrentes, deberá primar el interés superior del menor sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir»; criterios que aun expresados en una ley posterior a la demanda, incorpora los que esta Sala ha tenido reiteradamente en cuenta a la hora de integrar el interés del menor. Corolario lógico es lo dispuesto en el artículo 92.7 del Código Civil […]”.

Este sistema no se recomienda, ya que se ha evidenciado como un sistema de «convivencia» que genera más problemas que beneficios, que acaba incrementando la conflictividad entre las partes, por lo que sólo se debe plantear como régimen transitorio para que los menores se acostumbren a la ruptura o hasta que uno de los progenitores se mude a otra residencia, pero con carácter definitivo.

¿Cómo y cuándo solicitar la custodia compartida?

Se puede solicitar y acordar la custodia compartida antes, durante y después del divorcio o ruptura de la pareja, mediante:

Medidas provisionales (previas a la demanda), antes de iniciar el procedimiento de divorcio.

Demanda de divorcio o procedimiento de medidas paternofiliales. Se pueden solicitar unas medidas provisionales durante el procedimiento de divorcio que serán sustituidas por las medidas definitivas recogidas en la sentencia de divorcio.

Modificación de medidas, tras una sentencia firme de custodia previa. Se puede pedir la custodia compartida incluso después de haber pasado años desde que se acordó la custodia monoparental materna, y más aún si es por ser algo querido por los hijos a partir de cierta edad.

Conseguir la custodia compartida mediante un procedimiento de modificación de medidas

Si no se ha acordado la custodia compartida con el procedimiento de divorcio o ni siquiera se planteó, esto no es definitivo, porque también se puede solicitar la custodia compartida en un procedimiento de modificación de medidas. Se debe consultar con un abogado especialista en derecho de familia cuándo esta posibilidad es viable.

Es muy usual solicitar la custodia compartida en un procedimiento de modificación de medidas, y esta petición vendrá motivada:

Por un cambio de circunstancias de una entidad suficiente podría justificar el cambio de custodia exclusiva a custodia compartida

Porque la situación actual no es la misma que se daba cuando se acordó el divorcio

Por la evolución del menor, su desarrollo y crecimiento.

Pros y Contras de la Custodia Compartida

Un divorcio siempre es una situación traumática para los hijos. La ruptura de la convivencia entre sus padres aflora sentimientos negativos de los menores como miedo al abandono o sentimiento de culpa ¿cómo velar por el bien de los hijos y que se garantice la posibilidad de disfrutar de la presencia y cuidados de ambos progenitores?

Los derechos de los padres están siempre supeditados por el interés superior del menor y la tendencia actual es la custodia compartida, que parece ser la solución ideal, aunque la mayoría de los divorcios no se hacen de forma amigable. 

La custodia compartida es un sistema de alternancia o reparto de tiempos y estancias de los hijos con cada uno de sus progenitores, en donde ambos se encargan de forma conjunta, periódica y rotatoria del cuidado, atención y educación de los hijos.

Las cifras emitidas por el INE evidencian que cada año que pasa aumenta el porcentaje de custodias compartidas y se reduce el de custodias monoparentales.

Pero, aunque sea, tal como establece el Tribunal Supremo, el régimen deseable siempre que sea posible, no todo son ventajas, sino que también tiene algunos inconvenientes que hay que sopesar y, en la medida de lo posible, evitar o solucionar. A continuación exponemos pros y contras, ventajas y desventajas, que sin pretender ser un listado cerrado, son cuestiones que se deben tener en consideración cuando se plantea el establecimiento de una custodia compartida.

Ventajas de la Custodia Compartida

  • Entre los beneficios que puede aportar la custodia compartida a los padres, la más evidente es que ambos progenitores cuentan con los mismos derechos y responsabilidades.
  • Para los hijos, el beneficio está en la relación permanente, en el vínculo con ambos progenitores y con sus familias, y en la continuidad de la situación que han vivido hasta el momento de la separación. Los niños pueden disfrutar de la compañía y cuidados de su madre y de su padre a partes iguales, lo que hace que todos puedan mantener una relación de apego sólida.
  • Desaparece la apariencia de la preponderancia de la figura de un progenitor sobre otro. Ningún progenitor se convierte en secundario o periférico.
  • Evita la aparición de “conflicto de lealtad” de los menores hacia alguno de los progenitores en particular, obligándoles a elegir.
  • Desaparece en el menor sentimiento de culpa alguno.
  • Otro aspecto a destacar es la creación de un clima de mutuo respeto, de cooperación y de establecimiento de un modelo de conducta entre los progenitores que, sin lugar a dudas, será un referente para sus hijos.
  • Fomenta los valores de igualdad entre hombre y mujer en las tareas familiares y del hogar.
  • Puede favorecer una relación entre los padres más equilibrada, ya que ambos cuentan con las mismas responsabilidades y se evitan fuentes de conflicto como, por ejemplo, las derivadas de la falta de un mayor contacto por parte del progenitor no custodio, o de que éste disfrute sólo de momentos de ocio mientras que el progenitor custodio se hace cargo por completo de las obligaciones escolares.
  • Al disponer del mismo tiempo, se realiza un reparto equitativo tanto de buenos momentos como de las situaciones problemáticas.
  • Al hacerse cargo cada progenitor de la mitad del tiempo, se distribuyen también por mitad las obligaciones económicas, aunque, por supuesto, en caso de haber una diferencia importante entre los ingresos de ambos progenitores puede (y debe9 establecerse una pensión de alimentos, teniendo como referencia para ello las tablas o la aplicación que tiene disponible el CGPJ.

Desventajas de la Custodia Compartida

Si consideramos, como lo hace el Tribunal Supremo, al régimen de custodia compartida como el sistema más razonable y adecuado en interés del menor, que ha de adoptarse siempre que sea compatible con dicho interés, y que no supone ni premio ni castigo para los progenitores, entonces es evidente que no debería de existir ningún perjuicio para las partes implicadas, y que todo es beneficio. Pero en la práctica se pueden dar ciertas circunstancias y dificultades que se deben tener en consideración:

  • No resuelve todos los problemas en supuestos donde no hay colaboración, diálogo ni flexibilidad de los padres.
  • Se generan a veces problemas para gestionar las rutinas. Es uno de los obstáculos a salvar, los progenitores deben ponerse de acuerdo con los horarios para que el menor no vea alteradas sus rutinas habituales: horas de sueño, tiempo de estudio o deberes, higiene, actividades extraescolares, etc.
  • Puede dificultar que los progenitores rehagan su vida sentimental si la nueva pareja no acepta la situación o resulta complicado apartarse de la nueva familia la mitad del tiempo.
  • Obliga a ambos progenitores a vivir en la misma localidad o relativamente cerca. De lo contrario será muy complicado que puedan desplazarse cada poco tiempo a hacerse cargo de sus hijos.
  • Los hijos deben adaptarse a dos casas diferentes. Se debe procurar por los progenitores que los hijos tengan todo lo necesario en las dos casas en donde van a vivir, tanto en la de la madre como en la del padre, y eso, a veces, crea algunos problemas.
  • Aunque el menor resida, por periodos alternos, en dos domicilios, sólo puede estar empadronado en uno de ellos, lo que dará derecho sólo a uno de los progenitores a realizar inscripciones, por ejemplo, en campamentos de verano o en piscinas municipales.
  • Que sólo un progenitor se beneficie de determinadas desgravaciones fiscales anuales.

La conveniencia o no de la custodia compartida dependerá de las circunstancias familiares del menor, y para su establecimiento, los jueces y los equipos psicosociales de los Juzgados de familia adoptan los criterios establecidos por el Tribunal Supremo.

Si quiere saber la viabilidad de una pretensión de custodia compartida, consulte con un abogado especializado en derecho de familia.

¿Necesito de abogado para establecer una custodia compartida?

Todos los procedimientos indicados anteriormente requieren de abogado y procurador. Para conseguir el mejor resultado, lo más recomendable siempre es estar asesorado y representado por un abogado especializado en derecho de familia. 

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Francisco Luis López León
Abogado de Familia

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