Padres separados: ¿Qué hacer si mi hijo no quiere estar conmigo?

Padres separados hijos malaga

Cuando en un divorcio hay hijos de por medio, estos lo pueden llegar a pasar realmente mal y podrían manifestar su descontento con la ruptura de sus padres, hasta el punto de expresar su deseo de no querer ver al otro progenitor. Analizaremos por qué los hijos no quieren estar con alguno de sus padres, y qué puedes hacer en estas situaciones.

¿Por qué un hijo rechaza a su padre o madre?

Hay un elemento que siempre está presente en la psicología de los hijos: la lealtad a sus padres. Los niños asumen que esta lealtad que sienten por ambos progenitores, de forma natural, también vuelve a ellos en la misma medida: ningún hijo cuestiona la lealtad de sus padres, como tampoco se plantea no recibirla.

Los divorcios suponen una ruptura de los esquemas familiares de los hijos: la gran mayoría no terminan de comprender por qué sus padres ya no están juntos, y por qué su mundo ha cambiado tanto. Obviamente, intentan encontrar una explicación plausible a algo que consideran realmente extraño.

Hay niños sobre los que recae cierto sentimiento de culpabilidad, pero hay muchos otros que culpan abiertamente a sus padres (a ambos o solo a uno de los dos) del cisma familiar: consideran que su pequeño mundo se ha visto sacudido por las decisiones de sus padres, y este sentimiento puede hacerles rechazar a sus padres.

Por eso, puede parecer que haya hijos que no quieren a sus padres por negarse a pasar tiempo con ellos: en realidad, lo que está sucediendo es que los niños están rebelándose contra una situación que no comprenden y no les gusta.

Rechazo de hijos a padres abogado

Consejos sobre qué hacer si tu hijo no quiere verte

Somos padres separados, y mi hijo no quiere estar conmigo

Esta pregunta se la podría hacer el progenitor custodio en algún momento, el cual podría ser objeto de las iras de su hijo si este siente que no le permite estar con su padre todo lo que le gustaría. Al fin y al cabo, el hijo echará de menos a la figura que ya no está en el núcleo familiar.

En las custodias compartidas se reparten estas conductas de los hijos a partes iguales entre ambos progenitores: sea cual fuere el caso, lo mejor que se puede hacer es no obligar al niño a elegir entre el padre o la madre, y hacerle ver que la alternancia de estancias y visitas es la única forma viable para que mantenga el contacto con los dos.

Mi hija rechaza a su padre

Análogamente, los niños podrían descargar su frustración contra el progenitor no custodio, a quien culparán de haberse marchado de su lado. La lealtad que mencionamos previamente se podría ver en entredicho por parte de los hijos, que responderán con esta conducta al padre (que pasa mucho menos tiempo con ellos que antes).

No obstante, para que una hija o un hijo llegue a pensar algo así, es muy probable que haya existido una manipulación previa por parte de la madre (del progenitor custodio), para poner al niño en contra de su padre, proyectando el rencor que siente hacia el padre en los propios hijos… los cuales comenzarán a repetir lo que oyen en casa y lo acabarán asumiendo como un pensamiento propio.

Mi hijo no quiere verme: ¿tengo que pagar pensión?

Es conveniente que no se confundan ambos términos: el progenitor no custodio ayuda al levantamiento de las cargas familiares mediante la pensión de manutención, y paralelamente cumple con un régimen de vistas para salvaguardar el interés superior del hijo (de pasar tiempo con su padre).

Al dejar de pagar la pensión de manutención, podrías perder el derecho de visitas de tu hijo (al incurrir en un delito de abandono familiar). Sin embargo, aunque las visitas no se desarrollasen con la misma frecuencia que se recogiese en los términos del divorcio, un abogado de familia te dirá que esto no te da derecho a dejar de pagar la pensión por tus hijos.

Si eres un padre o madre separado y tu hijo no quiere estar contigo, asume que quizá el niño esté solamente manifestando su frustración: hazle que se sienta igual de querido que siempre, y no faltes nunca a tus obligaciones paternas.

No obstante, para que una hija o un hijo llegue a pensar algo así, es muy probable que haya existido una manipulación previa por parte de la madre (del progenitor custodio), para poner al niño en contra de su padre, proyectando el rencor que siente hacia el padre en los propios hijos… los cuales comenzarán a repetir lo que oyen en casa y lo acabarán asumiendo como un pensamiento propio.

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